Un-otono-sin-Berlin¿Alguna vez os ha pasado que veis tantas películas seguidas en un día que dejáis de sentir emoción por nada de lo que os están contando? Es entonces cuando de repente aparece esa obra que te devuelve la fe en el séptimo arte. Pues esto mismo es lo que me pasó a mi en el último Festival de Cine de San Sebastián con un film que se estrena este viernes en nuestras pantallas: Un otoño sin Berlín. Y llamadlo casualidad, pero me recuerda bastante a lo que me ocurrió el año pasado con Loreak (2014).

La historia que cuenta probablemente ya os suene: chica que vuelve a casa después de pasar una temporada en el extranjero y debe enfrentarse a todo y a todos los que dejó cuando se fue. Sin embargo, os aseguro que la forma en la que están contadas las cosas aquí es deliciosa y cada plano tiene su encanto y su razón de ser. En definitiva, es un precioso film sobre ausencias y cómo la gente se enfrenta a ellas.

Un otoño sin Berlín es el primer largometraje de Lara Izaguirre, una joven cineasta vasca con varios cortos en su haber y que, según nos contó en la presentación de la película, en este caso  ha preferido rodearse de su equipo habitual, porque aunque no tengan tanta experiencia como otros, ella se siente mucho más cómoda. Esto se puede apreciar en la naturalidad que desprende la película, te adentra en la historia de una manera tan intensa que días después aún te sorprendes pensando en ella. Otra cosa que ayuda también es el ambiente tan familiar que se respira entre los actores, algo que al parecer la directora consiguió después de ensayar durante meses en el salón de su casa con ellos, creando así una química y complicidad muy especial.

¿Y qué decir de sus protagonistas? Están espléndidos todos ellos, tanto Tamar Novas como Ramón Barea, Lier Quesada – el niño más adorable del mundo-, Naiara Carmona y Mariano Estudillo. Si bien, creo que está claro que la palma se la lleva la gran Irene Escolar que, como siempre, hace una interpretación de diez. Debo decir que la pequeña de los Gutiérrez-Caba desde El idioma imposible (2010) a mí me tiene ganada del todo.

Así que en resumen, os recomiendo encarecidamente que vayáis este fin de semana al cine a disfrutarla y sobre todo que estéis atentos a todo lo que haga Lara Izagirre. Esta vizcaína viene pisando fuerte y me da la sensación de que tiene mucho mundo interior que mostrarnos todavía.