Truman-984199420-large“No es que tenga miedo a morir. Lo que no quiero es estar allí cuando ocurra”, dijo una vez el bueno de Woody Allen. A sus casi 80 años, el realizador norteamericano ha tenido décadas más que suficientes para afrontar lo inevitable. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando Tánatos llama a tu puerta antes de tiempo? Esa es la tesitura que plantea Cesc Gay con Truman, la ganadora del Premio Feroz en el Festival de San Sebastián 2015.

En la cinta, Ricardo Darín da vida a un enfermo de cáncer terminal que recibe la visita de Javier Cámara, su amigo de toda la vida que vuelve desde Canadá para un último adiós. El espectador, desde la comodidad de la butaca, se pone de inmediato en la piel del visitante y contempla, admirado, la serenidad con la que el protagonista cierra los capítulos inacabados de su historia.

Crudo, sincero y carente de sentimentalismos innecesarios. Así es el final elegido por el personaje de un superlativo Darín, cuya interpretación conmueve desde una emoción tan contenida como palpable. Justamente premiado ex-aequo junto a su compañero de reparto en el Zinemaldia, el argentino nos recuerda por qué sigue siendo el mejor intérprete de habla hispana en la actualidad. Un portento que vale por sí mismo cada céntimo de euro que cuesta la entrada de cine.

Lágrimas sí, pero no gratuitas

truman_estrenoDurante nuestra visita al certamen vasco, el propio director le contaba a Sara Hermoso y Jara Cooper en rueda de prensa cómo “encontrar el punto para no caer en un pantano emocional es difícil”, puesto que se trata de “historias de ficción que han pasado en la vida real y todo el mundo tiene sus muertos”. Por ello, es de agradecer todavía más la inmersión que provoca el filme sin caer en la lágrima fácil, a pesar de contar con todos los condicionantes para ello: cáncer, soledad, amistad, despedidas… ¿Cómo es posible hacerlo cuando el guion incluye un perro al que se le busca cuidador para cuando el dueño fallezca? Toma nota, Coixet.

Esta coproducción con Argentina es, sin duda, uno de los grandes títulos nacionales del año. Pequeña pero no por ello menor, Gay continúa subiendo peldaños en el escalafón artístico tras las también certeras En la ciudad (2002) y Una pistola en cada mano (2012). Totalmente recomendada.