elQué pena. Esa empieza a ser la sensación recurrente que se me queda en el cuerpo cuando veo, año tras año, la nueva película de Tom Hanks. El puente de los espías me ha devuelto esa desazón interpretativa, un regusto de frustración a medio camino entre lo bueno y lo mejor. El problema es que lo hace bien, siempre lo hace bien… pero podría haberlo hecho mejor. Nadie osa poner en duda sus aptitudes delante de la cámara. Es, de hecho, uno de los roles destacados dentro de la muy digna generación que encabezan Sean Penn y Daniel Day Lewis. Pero, ¿y lo que podría haber sido?

Más repercusión que trascendencia

Tom Hanks pasará a la historia del cine como uno de los mejores. Sin duda. La cuestión es que podría haberla cambiado y no lo ha hecho. Y la lástima es doble porque recorrió un camino completo que le valió para ganarse la admiración de ellas (Big) y ellos (Salvar al soldado Ryan). Una virtud todoterreno que le mete de lleno en el selecto club de los rostros que sacan a flote un largometraje con su mera presencia, que no es poco.

tom_hanks_colbert_report_a_lAl igual que Steven Spielberg, el protagonista de Forrest Gump convierte en oro casi todo lo que toca. De ahí que su combinación en esta historia de espionaje no alcance a satisfacer mi hype subjetivo de perfección. Me complace, sí, pero no me llena. Y entonces es cuando se apodera se apodera de mí esa contradicción avariciosa, esa aspiración que me hace rechazar un trabajo bien hecho por no haber alcanzado la excelencia.

“Oportunidad perdida Hanks”

El problema de ser un actor superlativo es que llega un punto en el que solo compites contra ti mismo. Se te comienza a juzgar a través de un baremo fuera de lo ordinario que tiende a desmerecer el resultado final. Como si ser el mejor fuese un don heredado y no adquirido con esfuerzo. Como si Meryl Streep no tuviese que prepararse para clavar todas y cada una de sus caracterizaciones. Ellos juegan en otra liga. La liga de los hombres extraordinarios. La liga de los hombres que tenían todo para haber cambiado la historia del cine… pero que no lo han hecho. Qué pena.