Idris-Elba-LutherTengo un problema con Idris Elba. Idris Elba es Stringer Bell. En todas las películas de Thor, no es Heimdall. En Luther, no es John Luther. En Mandela, no es Nelson Mandela. Ni siquiera en Beasts of No Nation es el comandante. Es más, incluso si se confirmase el rumor que le sitúa como el próximo James Bond -ojalá-, tampoco sería 007. No importa lo que haga, importa lo que ya ha hecho. Una vez que has visto The Wire, Idris Elba es Stringer Bell ayer, hoy y mañana. Y esto es un verdadero problema.

La limitación interpretativa de muchos actores les condena a ser identificados con un personaje de por vida. Ejemplos de rostros encasillados hay a patadas: Danny Trejo (Machete), Mark Hamill (Luke Skywalker), Christopher Reeve (Superman)… Sin embargo, el bueno de Elba puede presumir de estar un escalafón, o dos, por encima de todos ellos. ¿Por qué entonces mi subconsciente se resiste a aceptar que hay vida más allá de The Wire?

Hace unos días comentábamos que Tom Hanks tenía las virtudes necesarias para haber cambiado la historia del
cine, pero desgraciadamente se quedó a medio camino. En cambio, este londinense de rasgos toscos y abrumadora voz sí logró marcar un antes y un después en la ficción televisiva. Mandela-Long-Walk-to-Freedom-Idris-Elba-597x398Desde su rol en la serie de Baltimore, la mafia organizada ya no es lo que era. Un guion que le sentaba como anillo al dedo nos ayudó a creer que los delincuentes van a la universidad para aprender a hacer el mal como es debido. Algo parecido al humanismo que le otorgó Martin Scorsese al género, pero a menor escala.

Durante la promoción de Mandela, además de desvelar que le pirraba el house ibicenco, el coprotagonista de Prometheus soltó una frase lapidaria para mi causa: “No importa que hagas de bueno o de malo, sino que el personaje sea complejo”. Toda la razón. En realidad, sobra la mitad del comentario: “No importa que hagas de bueno o de malo”. Y es que en mi cabeza seguirá siendo totalmente irrelevante qué rol ejerza en sus futuros proyectos porque siempre será Stringer Bell disfrazado de detective, de Premio Nobel de la Paz o de militar asilvestrado.

Idris Elba en Beasts of No Nation

El niño soldado (Abraham Attah) y él son lo mejor de la película dirigida por Cary Joji Fukunaga. Este realizador norteamericano, hipster de manual, se marcó un impagable plano secuencia durante la primera temporada de True Detective. Esta escena ayudó a que Reed Hastings, mandamás de Netflix, le cediese las riendas del primer largometraje de la plataforma con el objetivo de ganar un Oscar. Con una nominación a los Globos de Oro ya en el bolsillo y a falta de que se anuncien las esperadas candidaturas, la apuesta de Idris Elba es la más plausible a la que se pueden aferrar. Pero da igual. Ni aunque se acabase llevando la estatuilla dorada, este comandante africano seguiría siendo Stringer Bell vestido de guerrillero.