Sherlock-navidadTras dos años sin noticias del icónico detective y de su inseparable compañero de batallas, ha llegado una nueva historia en forma de especial de Navidad para mantenernos 90 minutos pegados al televisor sin pestañear un ápice, antes de que podamos hincar bocado a una esperada cuarta temporada de la que apenas tenemos información. En esta ocasión, Sherlock y Watson se enfrentan a uno de los casos más misteriosos debido a la aparición de un asesino muy singular: una novia fantasma que vuelve de entre los muertos para cometer un crimen. La peculiaridad de la situación remueve los cimientos mentales de los protagonistas, especialmente de Holmes, que se niega a creer la posibilidad de que un fantasma vuelva de su tumba para torturar a los vivos. Alegoría servida.

sherlock-reyesEl misterio y los diálogos rápidos y mordaces ya son marca de la casa y no pueden faltar, pero este episodio cuenta también con novedades importantes y es que, por primera vez en la serie, la trama se ambienta a finales del siglo XIX, el tiempo original de las novelas de Arthur Conan Doyle. No solo eso, en este especial se nos descubren nuevos e importantes rasgos de nuestro sociópata favorito, importantes para la trama general, que no dejarán indiferente a nadie y, además, cuenta con un montaje un tanto diferente del que no conviene hablar demasiado, pero que dota a este episodio de una peculiaridad digna de una “bola extra” como esta.

La novia abominable te deja en su final con una sensación agridulce, porque es un capitulo tan épico que nos abre un abismo entre las hojas del calendario. Como si fuera una pequeña, perfecta y onírica dosis de una droga que no nos hará más soportable la espera, sino que nos da ganas de consumir más.  Imposible encontrar un regalo mejor debajo del árbol estas navidades.