steve-jobs-movie-poster-800px-800x1259Supongo que llevar la vida de alguien al celuloide debe ser una tarea complicada y más si el personaje en cuestión es contemporáneo y aún queda en el imaginario colectivo un reflejo de lo que llegó a ser. En el caso de Steve Jobs, varias producciones han llevado su historia a la pantalla de diferente manera, con mayor o menos éxito. El inglés Danny Boyle ha sido el último en hacerlo, cogido de la mano de Aaron Sorkin (La Red Social) creando gran expectación en el público, pero ¿qué debemos esperar cuando estamos esperando?

Nadie puede negar que el empresario norteamericano ha sido divinizado por la historia reciente. Muchos le verán como un visionario, el Dios de una Religión en la que Apple es su profeta; otros, por su parte, apenas conocerán detalles de su vida; y, por qué no, también habrá aquellos que le detesten. Ocupes el lugar que ocupes en esta clasificación, tus plegarias serán oídas. Ha sido bastante mencionado que Steve Jobs no responde a los cánones establecidos del biopic, sino que utiliza una estructura tripartita para contar su historia: tres presentaciones clave en la vida del magnate que servirán como hilo para conocer el intríngulis de su vida y los detalles de su personalidad, del héroe al villano.

Michael Fassbender ha sido el encargado de devolver a la vida, al menos durante dos horas, a este icónico personaje, saliendo triunfante del reto ya que, como nos tiene acostumbrados, pone todo de su parte para transformarse tanto en el Jobs brillante, como en el ególatra que parece ser que fue. El equilibrio en la cinta lo pone el personaje de Kate Winslet, que consigue tener luz propia pese al destello de su partenaire. De hecho, son las actuaciones las que levantan un film lleno de diálogos, a veces muy difíciles de seguir entre tanta verborrea técnica y de los que apenas se pueden sacar algunas pinceladas realmente interesantes, por lo menos para los que somos menos fan de las tecnologías.

Sin embargo, Boyle saca a delante un biopic diferente, en el que se agradece la originalidad en el montaje y algunas batallas interpretativas. Sin embargo, no puede evitar resultar un tanto pesada y tediosa y solo en algunos momentos realmente brillante. Siento que no llega a ser más que un entretenido film que ha sido capaz de encandilar a la crítica, pero que dudo mucho consiga enamorar al público.