La_chica_danesa-635017188-largeSiempre ha habido alguna película a la (desvergonzada) caza del Oscar. Algunas de ellas consiguen atraparnos a los espectadores y/o a los académicos y consiguen triunfar de alguna manera; otras, por el contrario, se quedan en el simple intento. La chica danesa podría ser la cinta que mejor encajase en la definición este año. Sin embargo, quizás pueda calar en algunos tantos de espectadores, pero no ha conseguido colase entre las candidatas par aganar la preciada estatuilla dorada a Mejor Película consiguiendo, por otra parte, cuatro nominaciones en otras categorías. Cabe preguntarse por qué una cinta predispuesta a ganar todo no ha conseguido calar en la Academia.

El último film del elegante Tom Hooper –amante incondicional de los primero planos- nos narra la historia de Einar Wegener que, tras posar para su esposa Gerda, empieza a notar una transformación personal a la que el matrimonio tendrá que enfrentarse. La trama, pese a ser desgarradora en la teoría, en la práctica no consigue emocionar. Quizá su mayor error recaiga en un guion poco atrevido, muy mal enfocado y un tanto cursi. No es capaz de arriesgar, de romper esquemas o de crear debate y solo es capaz de quedarse en la superficie, en narrar unos hechos de forma mecánica y poco original. No creo que con tal delicadeza sea capaz de ponerse a la vanguardia de las películas de temática queer.

chica danesaSi La chica danesa  merece cierto reconocimiento y, al menos, el visionado de la duda, es por disfrutar de las maravillosas actuaciones de sus protagonistas. Un Eddie Redmayne femenino, que no cae en la sobreactuación y una Alicia Vikander que se come la pantalla. Ella es la verdadera chica danesa de la película, pues consigue arrasar hasta con su brillante compañero. Técnicamente, el último film de Hooper gana, se ha cuidado mucho -puede que algunos piensen que demasiado- la estética. Es probable que lo mejor de la cinta sea el vestuario de Paco Delgado (no es por barrer para casa) que le ha valido una nueva nominación al Oscar.

Si la belleza está en el interior, podríamos decir que La chica danesa está equivocada en su planteamiento, pues es una película con una belleza evidente, pero narrativamente muy mediocre.