Cómo pasa el tiempo. Parecía ayer cuando veíamos una y otra vez el gif de Michael Keaton guardándose su discurso en la americana de su traje mientras observaba a Eddie Redmayne arrebatándole su ansiado galardón. No esperamos vivir este año otro momento así, porque el nombre del ganador del Oscar a Mejor Actor Protagonista está más que cantado, pero siempre podemos encontrarnos con alguna sorpresa para recordar esta nueva edición. ¿Le quitará el Oscar el Oso de El renacido a Leonardo DiCaprio?

Leonardo DiCaprio – El renacido

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Es vox populi. Este es el año de Leonardo DiCaprio. “¡Por fin!” pensaremos muchos después de verle varias veces como el eterno nominado –y a veces ni eso- y es el año en que estuvo entre los candidatos por El lobo de Wall Street muchos pensaron que había llegado su momento… pero no. Sin embargo, su persistencia a la hora de elegir papeles vistosos dirigidos por grandes directores –algunos dicen de él que tiene tics de estrella- le han puesto por una vez el primero de la lista en todas las quinielas. Es  imposible negar que su actuación en la última de Iñárritu es una de las más complejas de su carrera, apenas sin diálogo y en la que tiene que poner toda la carne en el asador para demostrar, una vez más, que es uno de los grandes de Hollywood. Varios premios le han caído ya por protagonizar esta historia de supervivencia radical y todo nos hace pensar que el lunes 29 de febrero muchos tendremos que ir a la Plaza de Colón a celebrar que, de una vez por todas, DiCaprio podrá dormir con su Oscar bajo el brazo.

 Michael Fassbender – Steve Jobs

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Su éxito llegó a una edad tardía, pero ahora nos alegramos de tener a Michael Fassbender hasta en la sopa. La Academia decidió excluirle de la nominación por su (increíble) actuación en Shame –las malas lenguas dicen que por enseñar la chorra-, pero eso no impidió que siguiera demostrando, cinta tras cinta, su valía como actor. La estatuilla dorada se le escapó hace un par de años y lo más probable es que su mala suerte vuelva a repetirse. No porque su actuación en Steve Jobs no sea lo mejor de la cinta –junto con Winslet-, o por su escaso parecido físico con el personaje que interpreta, sino porque se ha topado con el año de DiCaprio y eso, salvo sorpresa, no habrá nadie que pueda cambiarlo. Sin embargo, siempre será un gran competidor y es seguro que le llegará su momento.

 Eddie Redmayne – La chica danesa

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Es la actual reina del baile tras llevarse el Oscar el año pasado por interpretar a Stephen Hopkins y arrebatárselo a un pobre Michael Keaton que tenía el discurso preparado. Sin duda, este año ha elegido otro papel muy jugoso para repetir la jugada, pero no ha surtido efecto. La crítica ha evaluado de diferente manera su actuación, aunque quizás el problema no sea él, sino que su compañera de reparto, Alicia Vikander, acapara todas las miradas y se convierte en la auténtica protagonista de una película que sin ellos quedaría bastante vacía. Lo que está claro es que Redmayne tiene ojo para elegir roles que llamen la atención, por ese motivo, es probable que tarde o temprano vuelva a estar nominado, pero tendrá que dar más de sí mismo si quiere volver a tener el privilegio de hacer que sus competidores ni siquiera lleguen a escribir un discurso de agradecimiento.

Bryan Cranston – Trumbo

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 Para algunos siempre será Walter White; para los más nostálgicos, siempre será el padre de Malcom, pero  quizás no por mucho tiempo, porque Bryan Cranston sabe cómo reinventarse. Ahora se ha convertido en Dalton Trumbo, un guionista condenado al ostracismo al entrar en la lista negra de Hollywood por comunista. Quizás este papel no sea tan emblemático como el de Heisenberg, pero viene a demostrarnos que, como actor, todavía tiene mucho que dar de sí mismo y, quién sabe, puede que algún día le veamos recogiendo un Oscar. Para él, la edad no es ningún problema.

Matt Damon – Marte

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El día que Matt Damon no se pierda en alguna película, el cine dejará de tener sentido. Es ya un clásico de la cultura popular que se ha materializado en nominación al premio más codiciado de todos los actores –aunque muchos por ir de progres digan que no lo quieren- , la tercera de su carrera -¡ojo! Como actor- sin  embargo, es seguro que no lo ganará salvo que los académicos formen una conjura para reírse de todos nosotros. No quiero decir que no lo merezca, su auto operación en el film de Ridley Scott bien vale aspirar al Oscar, pero quizás ha usurpado el puesto a otros posibles candidatos, como Idris Elba. Para gustos los colores y, en esta ocasión, parece que nunca mejor dicho.