El_novato-601636480-largeEsta semana en la cartelera de vuestros cines, escondida entre la Julieta de Almodóvar, Blancanieves y Objetivo: Londres encontraréis una pequeña joya francesa que quizá pase desapercibida. No me gustaría que eso ocurriese y por eso mismo estoy aquí hoy para deciros que no os lo penséis más y entréis a ver El novato -Le nouveau-.

En mi caso, descubrí esta maravilla el segundo día del último Festival de Cine de San Sebastián, en un pase de prensa muy poco concurrido a las 9:30 de la mañana. A pesar de tener poco reclamo inicialmente, el film de Rudi Rosenberg gracias al boca-a-boca fue haciéndose un hueco en el corazón de todos los asistentes hasta llegar a ganar el premio Kutxabank-Nuevos Directores.

Debo reconocer que el argumento es muy simple y lo hemos visto cien mil veces antes: Benoit (Réphael Ghrenassia), un chico de 14 años que acaba de mudarse a París, ansía caer bien e integrarse en su nuevo colegio. Para conseguir esto y ganarse a los populares de la clase organizará una fiesta en su casa, con ayuda de su tío, en la que se dará cuenta de que los que pueden llegar a ser sus amigos de verdad no eran los que él esperaba. Como os decía, la historia en sí no cuenta nada nuevo, pero la atmósfera que se respira aquí es digna de presenciar y los personajes derrochan tanta frescura y naturalidad que no podrás evitar cogerles un profundo cariño. Puedo asegurar que tanto el protagonista como su séquito de nerds os sacarán más de una carcajada y a lo mejor alguna que otra lagrimilla. Como es habitual en muchos de los debuts cinematográficos -y al tratarse de una película sobre adolescentes- Rudi Rosenberg se ha rodeado de actores no profesionales, confiriéndole así un perfecto toque de inocencia a sus personajes.

Dicho esto, espero que mis palabras hayan servido para que al menos uno o dos de vosotros se decida a verla y así la ópera prima de este director francés no se pierda en el olvido.