cartel-cafe-society-2016-481Coges asiento en tu butaca, se apagan las luces, esperas, y allí están. Otra vez. Un año más, las letras blancas de elegante tipografía a ritmo de jazz llenan la pantalla. El nuevo estreno de ese impredecible Woody Allen. Aunque suene a tópico, ese director que unas veces nos da una obra maestra y otras, un film pasable. ¿Que qué tal su nuevo film? Café society muestra que el director vuelve por sus clásicos fueros, sin ser de sus mejores obras.

Esta cinta retorna a algunos de los grandes temas de la filmografía del neoyorquino de una manera diferente. Entre estos, la cultura, el amor, o la búsqueda de nuevas oportunidades. Sin embargo, y sobre todo en la escena final, destaca por encima de todo el amor imposible. Esa melancolía tan triste y a la vez tan bella, de lo que pudo ser y no fue. Porque si algo puede saber Allen, es que la vida tiene muchos claroscuros, y esa es la grandeza de este film.

Quizá no sea tan buena, graciosa, reflexiva, irónica o fina como sus grandes trabajos. Puede que Blue Jasmine, Midnight in Paris o Match Point queden lejos. No obstante, esa sociedad del café, esa gente que vive sus relaciones sociales en elegantes y estilosos cafés y restaurantes, te atrapa y maravilla por momentos. Especialmente, el hecho de que trajes caros, música de jazz y hermosas decoraciones enmascaren a personas corrientes en el fondo, con sus problemas, amores y desamores. Esa es la irónica intención de Allen, que a ratos te arranca una sonrisa cómplice y te lleva meditando hasta un melancólico final con el que más de uno puede empatizar.

Una química inesperada

Si bien crítica y público han reaccionado bien, el casting no hizo sino dar quebraderos de cabeza al genio de Nueva York. Contra todo pronóstico, Jesse Eisenberg y Kristen Stewart han resultado ser una pareja con mucha química en pantalla y perfectamente compaginada. Solo así puedes seguir su historia hasta el final hasta el punto de la empatía.

Stewart sigue montada en su prolongada ola de destacadas interpretaciones. Su progresión desde aquellas burlas con motivo de sucafe society impasible actuación en la saga Crepúsculo ha sido notable. En cuanto a Eisenberg, junto con La red social, puede ser su mejor película como actor, lo cual no era muy difícil. Viendo el resto del reparto, fue una buena decisión sustituir a un desgastado Bruce Willis por un Steve Carell que sigue en estado de gracia y madurez artística. Los demás son un gran grupo coral y compacto que cumplen el cometido: mostrar un mundo tan absurdo como profundo.

Pero está claro que en un film de Woody Allen, el punto fuerte es el guion. Con sus referencias judías y a la ciudad de sus sueños como marca de la casa, nos sigue dejando perlas para reflexionar. Aunque no son tantas ni tan hilarantes como en su mejor época, sigue siendo un narrador muy atrayente. También un gran cómico de situaciones dramáticas y surrealistas, con la ayuda de su simpático jazz de fondo.

Con el jazz y el clasicismo por bandera

La banda sonora, la fotografía, la iluminación y los aspectos técnicos son ideales para transportarnos a los años 30. Es además una cinta grata para los amantes de los primeros años de Hollywood y de la época dorada, con múltiples referencias. Al estilo de Midnight in Paris pero con actores y actrices en vez de artistas vanguardistas.

En definitiva, una recomendación especial para fans de Allen e iniciados en su cine. En el de un director que cada año trata de superarse. Como dice una de sus frases del film, “vive cada momento como si fuera el último… porque un día acertarás”. Simplemente Woody.